Selva Peruana
Las turistas son soldatos, listas para la aventura. Están sentados y alineados, en una linia perfecta - como hormigas que van a llegar el tesoro a su reino. Sus uniformes y sombreros son hecho para pretegerlos de qualquier amenaza pueden encontrar. Están listas.
La aventura es una lectura sobre las animales misteriosas y estrañas. Tienen sus armas - binoculars y cámaras para tomar notas, para recordar todos los puntos importantes que van a aprender este día en la selva. Son buenos alumnos - tranquiles, seriosos, atentos. No les molestan el calor, los mosquitos, la humedad. Se vale la pena. Cuando regresan a sus propios países, podrán decir que “Sí, nosotros hemos visto. Nosotros hemos hecho. Tenemos fotos para probarlo.” Las fotos son diplomas de sus experiencias. ¡Qué aventura! dirán sus familias y amigos.
El barco se bambolea en el agua sucio, pero los alumno-soldatos no les dan cuenta de los movimientos y de la posiblidad de caerse. Como soldatos dedicados, tienen una meta, y nada más les importa. Si deben mojarse para ganar las fotas – está bien. No se preocuparían. Sería una parte de la aventura. Algo para escribir y contar, y algo para las cámaras y las memorias. Una parte del proyecto final.
Los párajos nunca sabrán que fueron el tema de la lectura, del proyecto. No sabrán que son la evidencia. Un sello de la diploma y la prueba de lo que han hecho las turistas.
